Barcelona
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Torrent de l'Olla, 3

Edificio plurifamiliar

Nos hablaron de una señora de Gracia, de las de toda la vida. Se casó con un norteamericano y residía la mayor parte del año en el estado de Illinois. Pero ella jamás renunció a su identidad, ni a sus orígenes, ni a su lengua catalana. Era una gracienca en las tierras de Al Capone.

El legado de su familia estaba en la calle Torrent de l’Olla: Un viejo edificio de origen noble, donde ella había vivido durante años y cuya construcción fecha de la época en que Gracia era un lugar de veraneo para las familias burguesas de Barcelona.

A este maravilloso edificio se le cruzó en el camino un peligroso enemigo. Un enemigo silencioso y prácticamente invisible. Un enemigo capaz de invadirte sin que te des cuenta y cuyo ejército puede derrotarte prácticamente sin hacer ruido: Los coleópteros.

Estos insectos microscópicos se alimentan de la madera, y la estructura de vigas de este edificio se convirtió en su suculento banquete. Había llegado a tal punto que el edificio era difícil de habitar, y su estado requería un tratamiento en profundidad. La distancia entre Estados Unidos y Barcelona no facilitaba las labores de mantenimiento de la finca y el legado de nuestra amiga gracienca merecía alguien que se encargase de recuperar el esplendor que este edificio tuvo en de los años 20.

El riesgo de contagiar a las fincas vecinas y la seguridad de los inquilinos que todavía hoy habitan en la finca pedían actuar con urgencia. No tuvimos que pensarlo demasiado, así que nos preparamos para la guerra de los coleópteros. Y como no podía ser de otra forma, al final, como en las películas que acaban bien, los buenos ganan..